El rookie de la línea defensiva Jordan van den Berg habla con ChicagoBears.com sobre su ciudad natal, Johannesburgo (Sudáfrica), su habilidad para el ajedrez, cómo el éxito deportivo de sus abuelos le inspiró, sus dos negocios y mucho más.

¿Cuál ha sido tu primera impresión de Chicago?
Me está gustando mucho. El tiempo ha sido increíble hasta ahora. Sé que hará frío, pero de momento está haciendo un tiempo fantástico y lo estoy disfrutando.
¿Qué es lo que más ganas tienes de ver o hacer en la ciudad?
Sin duda, jugar en Soldier Field. Supongo que esa es la respuesta de todo el mundo. La verdad es que no soy muy de ciudad; prefiero los suburbios.
Creciste en Johannesburgo, Sudáfrica. ¿Qué es lo que más echas de menos de tu ciudad?
A mi familia. Echo de menos a mi familia, el campo, los animales… todo eso.
¿Cómo es la gastronomía allí?
Hay muchísimos platos de carne y también de patatas. Es tradición que todos los sábados o domingos toda la familia se reúna para hacer un "braai", que es como llamamos allí a una barbacoa. Cada uno lleva comida y carne, todos cocinan y al final tienes siete u ocho tipos diferentes de carne. Es una pasada. Sin duda, es una de las cosas que más echo de menos.
¿Con qué frecuencia vuelves?
Intento volver una vez al año, aunque al final suele ser una vez cada dos años. Doy mucha prioridad a mis entrenamientos. Cuando voy allí es complicado porque tengo que encontrar un entrenador y seguir trabajando.
¿Quién te introdujo en el fútbol americano y cuándo?
Fueron mis amigos Zach y Casey. Empecé en décimo curso (10th grade). Ellos ya jugaban y un día salí con ellos a correr rutas. Empecé como receptor y luego pasé a jugar en defensa.
Antes jugaba al hockey. Me encantaba, pero no veía un camino claro para llegar a la universidad con ese deporte. Pensé: "Quiero hacer algo en lo que tenga una oportunidad". Siempre me han gustado los deportes competitivos y físicos, así que me enganchó enseguida.
¿Ya eras aficionado al fútbol americano antes de jugar?
Animaba al equipo de mi instituto y también a los equipos universitarios de la zona. Me gustaba, pero no tanto como después de empezar a jugar. Ahí fue cuando me hice un gran aficionado.
¿Quiénes eran tus ídolos deportivos cuando eras pequeño?
Es una pregunta difícil. Diría que deportistas sudafricanos. Admiraba a Dale Steyn, una leyenda del cricket sudafricano, y a Bryan Habana, en rugby. En Sudáfrica el deporte tiene muchísima importancia y crecimos apoyando todo tipo de deportes.
Empezaste como walk-on en Iowa Western Community College. ¿Cómo fue esa experiencia?
La disfruté muchísimo porque tenía muchísima hambre de triunfar cuando llegué allí. Quería ganarme una oportunidad y conseguir una beca para un programa de la Power 4. Tenía muchísimas ganas de tener éxito.
¿Cuál es tu mejor recuerdo del fútbol universitario?
Sin duda, lanzarme sobre el balón suelto al final del partido cuando en Georgia Tech derrotamos a Miami contra todo pronóstico. Fue un momento increíble. Después todos los aficionados invadieron el campo.
¿Tienes algún talento oculto?
Se me da bien el ajedrez.
¿Quién te enseñó a jugar?
Mi abuelo.
¿Llegaste a ganarle alguna vez?
Cuando era pequeño, no. Pero al hacerme mayor sí conseguí ganarle.
Si no fueras jugador de fútbol americano, ¿cuál sería tu trabajo soñado?
Me gustaría ser entrenador principal. Empezaría como entrenador de un instituto, luego intentaría llegar a la universidad y, finalmente, convertirme en entrenador jefe en la NFL.
Si solo pudieras conseguir una jugada en un partido, ¿preferirías un pick-six o un strip-sack terminado en touchdown?
Un strip-sack que acabe en touchdown. Sin ninguna duda.
¿Cuál es la canción que siempre escuchas para motivarte antes de un partido?
Solo escucho música góspel.
He leído que tu abuelo fue un reconocido culturista y tu abuela una prestigiosa nadadora en Sudáfrica. ¿Qué aprendiste de ellos o de sus carreras deportivas?
Sobre todo, su ética de trabajo. Vi todo lo que consiguieron y pensé: "Quiero dejar un legado para mis hijos y mis nietos. Quiero que mis nietos me admiren como yo admiraba a mis abuelos". Ese legado es lo más importante.
Cuéntanos un dato curioso sobre ti.
Tengo dos negocios en Georgia. Soy propietario de una lavandería y también de una empresa de jardinería. Esta última es más reciente, pero ya nos dedicamos al mantenimiento de jardines y de pequeñas comunidades de propietarios.
¿Qué has aprendido siendo empresario a una edad tan joven?
Me ha dado muchísima responsabilidad. Tengo cuatro empleados a jornada completa y debo asegurarme de que estén bien y de que el negocio genere suficiente dinero para mantener a sus familias. Creo que me ha ayudado a madurar mucho más rápido.






